la ultima vez nuestros labios se enredaron unos minutos entre vasos, hielos y una extraña mezcla de un liquido muy obscuro y espeso, y otro liquido un tanto transparente y ligero cerca de los baños de la envidia, pero en realidad hacia tiempo que nuestras miradas no se conectaban...
la buena comida contento al corazón, nos enamoramos de los piojos y terminamos riendonos de ellos.
confieso que aun me gusta esa compañía pero me trae un intenso dolor de cuello.

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